miércoles, 10 de marzo de 2010

Video De La Química Moderna

Video De La Alquimia

Historia De La Quimica

Química Moderna





Inicia a finales del siglo XVIII y el encargado fue el químico francés Antoine Laurent Lavoiser.

A fines de la década de 1760, Lavoiser ya había realizado una serie de experimentos que partían de los hallazgos de Joseph Black, con los que demostró que el agua no podía transformarse en tierra.

Cuando en 1774 Priestley viaja a París y le comunica a Lavoisier su descubrimiento del aire deflogistizado, al investigador francés le queda claro que el aire no es un elemento inerte que recibe o entrega el flogisto, sino que el supuesto aire deflogistizado constituye un elemento.

Repite los experimentos de Priestley con el óxido de mercurio y en 1775 aísla el aire “puro”. Desarrolla la idea de que en toda combustión lo que ocurre es una destrucción del aire “puro”, y el peso del cuerpo que ardió se aumenta exactamente en la misma cantidad del aire absorbido. Se opone así Lavoisier a la teoría del flogisto sobre la combustión.

En esa época, se aceptaba que cuando metales como el estaño y plomo se calentaban en un recipiente cerrado que contenía aire, se observaba el aumento del peso del “calcinado” y la constancia del peso del sistema total, al tiempo que se crea un vacío parcial en el interior del recipiente y sólo aproximadamente una quinta parte del volumen del aire se consume. La interpretación que da Lavoisier a estos hechos es bien distinta de la de colegas británicos como Priestley y Black. Los metales no liberan flogisto al calcinarse sino que se combinan con un elemento componente del aire que es el que se había identificado como aire “puro”, y de ahí su incremento de peso. A partir de entonces nombra este nuevo elemento gaseoso como oxígeno.

En 1789, casi coincidiendo con la Revolución Francesa, Lavoisier publicó su Tratado elemental de química. Este libro fijaba los fundamentos de la química como una disciplina genuinamente científica, y los químicos suelen considerarlo como el equivalente en química de lo que fueron los Principia Matemática de Newton. Lavoiser expone en este libro el método cuantitativo para interpretar las reacciones químicas y propone el primer sistema de nomenclatura para los compuestos químicos, del que aún perduran por ejemplo, la clasificación de los compuestos binarios del oxígeno. Además, proporcionaba detalladas descripciones de las técnicas utilizadas, incluido el equipamiento y el tipo de experimentos realizados.

Por otro lado, estableció la definición más clara de lo que era un elemento químico, poniendo por fin en práctica la idea que había tenido Robert Boyle durante la década de 1660, relegando definitivamente a los cuatro elementos de los griegos. Se entiende por elemento toda aquella sustancia que no puede descomponerse en otras más sencillas. Además, presentó la primera tabla de los elementos que, aunque muy incompleta, se puede considerar como la base a partir de la cual surgió la tabla periódica moderna.

Los nombres dados a las sustancias hasta entonces pretendían identificar cada sustancia según alguna de sus propiedades. Así, por ejemplo, las denominaciones asignadas se referían al color, al sabor, a una propiedad medicinal o al nombre del descubridor. Los compuestos se clasificaban por familias según los elementos que los constituían, adoptándose el acuerdo de nombrar en primer lugar la familia a la que pertenecían y en segundo lugar su rasgo específico (óxido de hierro). La proporción entre dos elementos que formaban más de un compuesto se indicaría cambiando la terminación del nombre específico. Las sales tomarían el nombre genérico del ácido y el específico de la base. La química adquiría así un lenguaje analítico, metódico y preciso, que permitía nombrar a cualquier nueva sustancia que se descubriese. Además, facilitó enormemente la tarea de los químicos a la hora de comunicarse los descubrimientos los unos a los otros.

Desdichadamente, cuatro años más tarde Lavoisier es ejecutado en la guillotina al ser acusado de verse relacionado con un grupo de recaudadores de impuestos que los revolucionarios franceses consideraron un instrumento de corrupción de la odiada monarquía.

Periodo De La Iatroquímica




Comienza desde la segunda mitad del siglo XVII.

Filosóficamente se puede decir que la Iatroquímica es la transicion de la búsqueda del elixir de la eterna juventud, en la aplicación práctica de la Química a la Medicina, es decir, a la sanación de enfermedades. Con la Iantroquímica y Paracelso surgen la Química Farmacéutica Suave (extracción de principios activos de las plantas entre otras) y la Toxicología.

Van Helmont fue el principal paracelsista. Para el, cada enfermedad tiene su agente específico, los procesos químicos están dirigidos por un espíritu (BLAS), la fiebre es una reacción del cuerpo la enfermedad es una semilla, y hay una lucha entre el húesped y la semilla, por lo tanto la enfermedad es el fallo del órgano para dominar dicha semilla.

A fin de cuentas, la Iatroquímica se dedica a estudiar cómo la Química puede emplearse para la cura de enfermedades o cómo afecta la Química a las causas de las enfermedades.

Se puede decir que este periodo dura aproximadamente hasta que Robert Boyle (1627-1691) rompe abiertamente con la tradición alquimista con su famosa obra The Sceptical Chymist ("El químico escéptico") en 1661 donde establece el concepto moderno de elemento.

Periodo Flogisto




A finales del siglo XVII, J.J Becher introdujo la teoria del flogisto y Georg Ernst Stahl se encargo de popularizarla.

Becher propuso una versión particular de la teoría de los cuatro elementos. En este caso, el papel fundamental estaba reservado a la tierra y al agua, mientras que el fuego y el aire eran considerados como simples agentes de las transformaciones. Todos los cuerpos, tanto animales como vegetales y minerales, estaban formados, según Becher, por mezclas de agua y tierra. Defendió también que los verdaderos elementos de los cuerpos debían ser investigados mediante el análisis y, en coherencia, propuso una clasificación basada en un orden creciente de composición.

Becher sostenía que los componentes inmediatos de los cuerpos minerales eran tres tipos diferentes de tierras. Cada una de ellas portadora de una propiedad: el aspecto vítreo, el carácter combustible y la fluidez. La tierra que denominó “terra pinguis” se consideraba portadora del principio de la inflamabilidad. Su nombre podría traducirse como “tierra grasa” o “tierra oleaginosa”, que en la alquimia se conoce con el nombre de azufre, aunque Becher empleó también otras expresiones para designarla, entre ellas “azufre flogisto” (Flogisto = inflamable). Finalmente fue la palabra “flogisto” la que acabó imponiéndose, gracias sobre todo a la labor del más efectivo defensor de sus ideas, Georg Ernst Stahl.

Según Stahl, el flogisto era un principio que formaba parte de las sustancias combustibles. Cuando éstas ardían, el flogisto se desprendía, pasaba a otra sustancia capaz de recogerlo y daba lugar a un movimiento que era el origen del calor y el fuego, observables habitualmente en la combustión. Su gran contribución fue relacionar la combustión con otros procesos como la fermentación o con la calcinación de los metales. Al calentar un metal como el hierro o el plomo se producía una sustancia de aspecto terroso y sin ninguna de las características metálicas, que se denominaba habitualmente cal metálica, que en la alquimia se denomina sal.

Alquimia






La Alquimia ocupa el estado intermedio entre el saber químico de la Grecia Antigua y los cimientos de la química moderna en los siglos XVII-XVIII. Este largo viaje en la historia a través de la Edad Media, con las aportaciones de la cultura Árabe, parte de las explicaciones aristotélicas de la transformación de unos elementos en otros.

La Alquimia se ocupa del pretendido arte de transformar los metales inferiores en oro mediante el descubrimiento de la piedra filosofal, entre los siglos III a.C. y el siglo XVI d.C Con el tiempo, el objetivo inicial de la Alquimia era encontrar la piedra filosofal y convertir en oro todos los metales. Se amplió a buscar también el elixir que proporcionase la juventud eterna, y por tanto la inmortalidad.

Se desarrollaron nuevos productos químicos y se utilizaban en la práctica, sobre todo en los países árabes Aunque los alquimistas estuvieron equivocados en sus procedimientos para convertir por medios químicos el plomo en oro, diseñaron algunos aparatos para sus pruebas, siendo los primeros en realizar una "Química Experimental". Tambien numerosos médicos medievales insistieron en el uso de preparados químicos para tratar diversas enfermedades.